Luego, más tarde, mañana… Hoy no

Estudiar para un examen, tirar la basura, ir al médico. Algunas personas retrasan estas actividades diarias continuamente. Son actividades que se pueden hacer y planificar en poco tiempo, pero aún así se retrasan. Esta situación puede generar nerviosismo, estrés y culpabilidad.

Son ejemplos especialmente graves entre estudiantes. Año tras año prometen que esta será la última vez que se quedan toda la noche sin dormir ante un examen, pero para el próximo vuelven a reincidir. Se empieza a planificar el examen de la asignatura pero cómo está tan lejos la fecha… se retrasa hasta el momento que se necesita “adrenalina” para darle un empujón fuerte a los estudios. No siempre se tiene éxito y a veces, acaba siendo una forma de responder a tareas que no requieren urgencia y/o no suponen interés.

Otro ejemplo, es la realización de la declaración de la renta. En EEUU, en el estado de Pensilvania, 1 de cada 3 americanos no había empezado a realizarla 3 semanas antes del plazo final (estudio 2004). Esto generó como consecuencia un exceso de 470 millones de dólares pagados por no realizarse correctamente y dejar lagunas.

La consecuencia de ello es que las personas aprendan a moverse por impulsos, dejando de establecer prioridades y desviándose según criterios del momento. La motivación se mueve por la presión y una vez ahí,  se realiza la actividad.

Dejar las cosas para después no es ni bueno ni malo. Es interesante analizar si esta actividad se realiza activamente ( se realizan diferentes actividades a la vez, gestionan el estrés) o pasivamente (no existen más actividad, da como resultado un aumento del estrés).

Un estudio de la Universidad de Münster en Alemania propone:

  1. Hacer un contrato con uno mismo, un grado de compromiso
  2. Hablar y exponer las experiencias con otras personas que estén en la misma situación
  3. Establecer un plan en cada uno de los pasos
  4. Comprobar en cada paso el plan, ¿cuánto y cómo hemos cumplido?
  5. Valoración y establecimiento de nuevos objetivos.

Según este estudio, el cumplimiento de estos pasos aumenta la perseverancia, persistencia, tenacidad y autocontrol de la persona en el día a día.

¿Qué más se puede hacer?¿Cuál es vuestro grado de perseverancia?

Foto Danilo Rizzuti / FreeDigitalPhotos.net

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La plasticidad del cerebro y los idiomas

Os dejo un interesante artículo que ha aparecido en El País: “El mejor español, el del bilingüe”.

El artículo hace un análisis sobre si es mejor aprender dos idiomas a la vez. En mi época hubo madres emigrantes en Alemania, Francia, Suiza.. que no enseñaron la lengua materna a sus hijos porque sus médicos habían dicho que no era bueno para el desarrollo del niño. El niño se debía concentrar en una única lengua para así ser más inteligentes y poderse integrar mejor con los demás.

Posteriormente estos niños tuvieron graves problemas de comunicación con el resto de su familia y todo lo que tenía que ver con España. Tal era así, que conocí a personas que sentían verdadero pánico por ir al consulado o visitar a su familia en España. Es más, su relación con los abuelos fue muy difícil.

El estudio demuestra, una vez más, lo que yo pensaba sobre la capacidad de un niño de aprender un idioma y otras muchas cosas. Es decir, que la capacidad de aprender un idioma adicional no entorpece el desarrollo de un niño sino que todo lo contrario, puede aprender varios idiomas a la vez con un buen nivel de gramática en todos ellos.

En parte, el nivel de ambos idiomas puede aumentar al practicar la atención sobre el lenguaje en los dos casos. Es decir, mientras un niño con un sólo idioma practica una sola estructura y función, el niño bilingüe debe trabajar con dos estructuras y funciones, ambas relacionadas. Su capacidad de atención y repetición está dirigida al lenguaje con lo cuál los resultados son al menos diferentes al de un niño con un idioma.

Talento, disciplina, proceso y resultado 3ª parte

En los dos anteriores blogs se planteaba dos formas de “cruzar el túnel” con sus ventajas y sus inconvenientes:

  1. Situaciones en la vida dónde no se ve el final. Se habló de la dificultad de no conocer lo que nos vamos a encontrar y si vamos a alcanzar el éxito o no. Resaltaba el estar muy centrado en el proceso, en que y cómo se hacían las cosas y en su por qué. Las mediciones son muy importantes y cada paso que se da, debe ser comprobado. Esta situación corresponde al primer post de cruzar el túnel sin luz.
  2. Situaciones en la vida con una dirección y una visión de lo que se quiere alcanzar. Igualmente se debe estar en el proceso, en el que, cómo y por qué aunque el añadido de la dirección clara ayuda a acercarte a lo que buscas. Para ello utilicé el post 2 con un túnel al que siempre se le veía la luz de salida.

Estas historias – metáforas- suelen ayudar cómo punto de partida para que la persona entienda y comprenda mejor que esta ocurriendo. Sin embargo no suelen explicar lo que pasan por alto, que con cierta frecuencia es bastante importante.

En el caso de los túneles te limitan tú campo de actuación. Sólo puedes ir hacia delante o hacia atrás ya que lateralmente tienes sólo unos 3 o 4 metros que como mucho te permite esquivar los desniveles (que no es poco). Si haces una dieta asesorada por un endocrino, por ejemplo, cumplir con la dieta estrictamente te hace cerrar tú campo de actuación y te lleva a una situación parecida a la del túnel. Sólo tomas lo que el médico te indica, no puedes hacer nada más. ¿Qué ocurre cuando alcanzas tu objetivo de peso?¿Qué ocurre cuando terminas el túnel?. Ahora el número de posibilidades a la luz del día se incrementan muchísimo igual que los comportamientos posibles ante la comida. ¿Cómo lo haces ahora, te vuelves al túnel o comienzas a comer lo que originalmente te engordó? Es decir, ¿cómo mantienes el peso con un abanico amplio de comportamientos?

En mi experiencia, claramente consiste en trabajar sobre el proceso (cómo hago la alimentación, deporte, salud…) con una fuerte disciplina, talento y a partir de ahí surgirá el resultado.

Optimismo en situación de crisis

¿Son antagónicos la idea de crisis y optimismo? La situación actual es muy difícil véase el artículo de El PAIS y El Expansión

Sin embargo, El PAÍS presenta un artículo diferente: ¿De verdad esto lo arreglamos entre todos?

Quizás se necesite un “faro” iluminado, por pequeño que sea para confiar por dónde vamos…

Talento, disciplina, procesos y resultados -2ª Parte

Hoy haremos de nuevo el recorrido por el túnel pero desde el lado opuesto al post de ayer. Se realizarán otra vez una distancia de 1 kilómetro aproximadamente, teniendo en cuenta que a los cien metros desde el comienzo, se toma una curva a la derecha para continuar con una recta hasta el final.

El inicio es muy fácil, al comenzar a andar, la luz que dejamos atrás nos ayuda a ver los desniveles del suelo. Poco a poco, al seguir caminando, esa luz desaparece. Entramos en la más profunda oscuridad. De nuevo activamos todos nuestros sentidos para ayudarnos frente a los desniveles, el frío, las paredes y los primeros murciélagos que estarán en nuestro camino.

Tras unos 100 metros notamos con la palma de la mano que estamos tomando la primera curva. Comenzamos a ver una muy pequeña luz al fondo. Luz que nos hace reconocer que hay un final, que sólo necesitamos seguir recto y conseguiremos nuestro resultado, un buen éxito. El ánimo cambia, te centras visualmente en la luz del fondo que progresivamente crece y continuas caminando. La luz te apoya en todo momento, es una guía para tus ojos y una seguridad. Aún así no es suficiente, tienes que seguir concentrado en todo el proceso de andar. El túnel es muy largo, puedes sentir que la luz está ahí, pero el cansancio, los desniveles y el frío también. Éstos te puede hacer dudar e incluso regresar, la marcha atrás es aún más corta. Debes ser muy disciplinado y continuar, sabes que el resultado y el final están ahí, al fondo. El seguir caminando y ver aumentar la luz al fondo, te ayudará a estar más seguro de alcanzar el éxito.

Esta misma situación se puede trasladar a otras facetas de la vida como querer mejorar un comportamiento o alcanzar objetivos nuevos (tipo dietas, dejar de fumar, idiomas, toma de decisiones, deporte, familia, relaciones…). Para ello nuestra luz al fondo debe ser qué es lo que exactamente quieres mejorar o alcanzar, e incluso notar como te encontrarías si hubieras logrado esa situación. Te la puedes imaginar perfectamente, e incluso darle todo el atractivo que necesites para acercarte con más empeño a ella. A partir de ahí, has de tener presente que cada decisión que tomes o cosa que hagas debe incluir el alcanzar tu objetivo, cómo la luz al final del túnel.

Es importante comenzar a dirigirte hacia tu éxito con pequeños éxitos intermedios (cómo superar los desniveles, fríos, oscuridad y murciélagos del túnel). Avanzar con determinación, disciplina y centrado el proceso te ayudará. Estos pequeños éxitos, centrados en el proceso, reforzarán tu autoestima, talento y ganas de continuar hasta alcanzar aquello que quieres conseguir. Ánimo.

El túnel tiene una entrada y una salida. La salida se puede convertir en entrada y la entrada en salida. ¿Hay más posibilidades en tú desarrollo, en tus mejoras? Continuará…

Talento, disciplina, procesos y resultados

Esta sierra contiene en su parte inferior un túnel de casi 1 km de distancia. Por él se puede circular en bicicleta, moto, coche y de pie.

Yo conocí el túnel hace muchos años cuanto estaba completamente abandonado. Era un camino para los cazadores y transeúntes. Su tránsito era complicado, debido a su tamaño y la falta de iluminación. Además, tiene una particularidad, si entras por este lado de la montaña, no ves el final del túnel. Es bastante recto, pero justo unos cien metros antes de terminar hace un pequeño giro hacia la izquierda que impide ver el final del mismo.

Atravesar el túnel andando es toda una aventura. Tal es así, que cuando entras en él andando, te encuentras en una oscuridad absoluta. Esta oscuridad va contigo unos 800 metros y éstos se hacen eternos. Hay muchos obstáculos por el camino que te hace que estés muy atento a cada una de las pisadas -debido a sus desniveles-, al tacto con la mano en la pared, al goteo de agua del techo, a la humedad y el frío que entra por todo tu cuerpo… uhhh! vuelos de murciélago. Estos animales aterrorizan. Una vez que te das cuenta que es improbable que rocen contigo, continuas el camino.

El éxito de atravesar este túnel consiste en estar muy atento a cómo andas, respiras, notas la pared, el suelo desnivelado, el ánimo con el que continuas, la disciplina por llegar al final. Tienes que estar muy atento al proceso en si, y a una sensibilidad sensorial muy precisa.

Hay un momento, tras unos 800 metros, dónde la configuración del túnel cambia completamente. Aparece una pequeña luz al fondo que te hace ir más deprisa. ¡Ya ves el final! Ojo, aquí puedes perder el sentido del proceso y te puede provocar una caída que no esperabas por no estar atento a las pisadas. Es conveniente seguir con disciplina y centrado en como notas y andas para llegar a buen puerto.

La travesía de este túnel puede ser una situación similar a la que se pasa cuando se está en una situación de incertidumbre (situación económica, mercados, dietas, dejar de fumar, aprendizaje de un nuevo idioma…). En estos casos el éxito viene medido por tú capacidad de estar atento al proceso, a cada paso que das, a cada respiración que realizas y a cada movimiento frente al  “murciélago”. Tu camino debe estar en mantenerte con disciplina y centrado en el proceso para que encajes el máximo talento que hay en ti y llegues a buen puerto. Sabes que te vas a encontrar muchos obstáculos y que si miras para atrás verás, quizás, un poco de luz, pero no es la luz que buscas, debes recordar que es la luz de la que te quieres alejar, simplemente, sin dudas. Confía en ti, en tu organización, planificación, dirección y no te desvíes del camino. Si te desvías, ten lo en cuenta para volver de nuevo él y continuar hacia el éxito buscado.

¿Y si empezamos la entrada en el túnel por el otro lado? Es decir, a partir de los 100 metros, tomas curva y tienes luz, ¿cómo sería el trayecto ahora?

Otra versión del líder Nelson Mandela

Os dejo un interesante artículo de Juan Carlos Cubeiro en el periódico Expansión sobre la película Invictus.

Vi la película “Los hombre que miraban fijamente a las cabras”. Es un film con poco desarrollo y una falta de humor enorme, por no decir otra cosa.