La realidad y nuestra interpretación

Hace varias semanas Juan José Millas entrevistó al Ministro del Interior Álfredo Pérez Rubalcaba en El País Semanal. Me gustó mucho el reportaje, quizás por hacerlo muy personal.

Un fragmento de la entrevista me pareció especialmente interesante:

“Me cuenta, por ejemplo, que tiene escrita una conferencia en la que explica de qué manera se puede aplicar a la actividad política elprincipio de incertidumbre. Este principio, enunciado por Heisenberg en 1927, viene a decir, expresado groseramente, que la mirada del observador modifica el comportamiento de lo observado. Traducido a la acción política, significa que al observar la realidad (y al iluminarla, por tanto, como se ilumina una partícula elemental colocada en la base del microscopio), la perturbas, la alteras, lo que has de tener en cuenta a la hora de abordar cualquier tipo de reforma.”

“-Una vez que la reforma se plantea -añade el ministro- ya no te enfrentas a la realidad analizada en el despacho, sino a una realidad nueva, iluminada, que no suele volver a su estado inicial cuando cesa la perturbación.”

“Pone como ejemplo, entre otros, el secuestro del Alakrana, donde los piratas “iluminaron” magistralmente el escenario al permitir que los secuestrados mantuvieran con sus familias unas conversaciones cuyo dramatismo tuvo en vilo al país durante varios días.”

Al investigar más sobre el principio de incertidumbre de Heisenberg encuentro en la física lo siguiente:

– Enuncia: Es imposible determinar exactamente la posición y el momento (y por tanto la velocidad) de un sistema físico al mismo tiempo.

-Este principio fue enunciado por Werner Karl Heisenberg en 1927 y es uno de los principios más importantes de la física cuántica. Fue un gran cambio a nivel filosófico por cuanto supone dejar de imaginar las partículas ocupando una posición determinada en el espacio, y además introduce al observador en el proceso de medida, es decir dependiendo de las condiciones de medición impuestas por el observado los resultados del experimento variarán.

¿Qué supone? Claramente, lo que vemos, oímos, tocamos, gustamos y olemos están completamente influenciados por nosotros mismos. Cuando nos presentan a una persona y automáticamente nos cae bien o mal, es una influencia de nuestra experiencia. Cuando hablamos con nuestro jefe, profesores, amigos… nuestra forma de medir va a condicionar la realidad y por tanto, el resultado. Aquí es importante analizar cómo actuamos:

  • ¿Interpretamos rápidamente la realidad o, intentamos describir lo que ocurre para mejorar en la próxima vez?
  • ¿Utilizamos un sentido de curiosidad por lo que ocurre alrededor y saber de las personas -por ejemplo-, o simplemente conocemos su nombre y lo demás lo damos por supuesto?
  • ¿Somos conscientes de qué nuestro estado de humor y nuestro lenguaje a la hora de medir lo que ocurre o nos dejamos llevar porque “estaba así escrito”?
  • Cuando gana España la final de la Copa del Mundo, ¿describimos lo que ocurrió para ganar, qué hizo cada jugador, cómo trabajaron en equipo y por qué de la jugada, o bien interpretamos que el Pulpo Paul tenía razón? ¿cómo podemos aprender más?

Las interpretaciones -pensando que coincidía con la realidad- han conducido a situaciones extremas en la historia, una de ellas fue el Caballo de Troya. Interesante historia…aunque nosotros tenemos ejemplos de interpretación en nuestro día a día continuamente…


Relaciones de pareja

j&jEste domingo fuimos a ver la última película de Meryl Streep y su directora Nora Ephron. La dirección de la película buscó hacer un fiel reflejo de dos personajes reales: Jolie Powell, joven que se traslada con su marido al barrio de Queen y sin mucha motivación, decide hacer todas las recetas del libro “Dominando la cocina francesa” del segundo personaje, Julia Child (Meryl Streep).

El motivo de Julie para hacer estas recetas se basa en la necesidad de sentirse útil, bien consigo mismo. Junto con las recetas decide abrir un blog para trasmitir a todo el mundo su experiencia. Siente verdadera admiración por todo lo que hace Julia, tanto es así que lo toma como referente para cualquier actuación. Es una forma de medir como de bien hace las cosas.

Una parte de la película verdaderamente interesante fue cuando Julie se encerró tanto en su objetivo de las recetas de cocina que poco a poco dejaba a su marido a un lado. Una noche esperando una visita muy importante,  ésta no vino. Julie se enfadó tanto que lo “pagó” con su marido, su verdadero apoyo. Su marido se fue de casa y, afortunadamente enseguida se dio cuenta del error cometido. Le llamó y reconoció su error.

Se hizo la siguiente pregunta, ¿que hubiera hecho Julia? Ahí se dio cuenta de todo. Julia era una ama de casa que siempre acompañó a su marido, funcionario de embajadas, por todo Europa. Siempre anteponía su relación de pareja a lo demás, incluso a su libro de recetas de cocina.

¿Qué aprendizaje podemos hacer de esta actuación? ¿cómo podemos llevarlo a nuestro día a día?

En nuestro día a día llevamos muchas cosas por delante: problemas de trabajo, atascos, familia, hijos, estrés, etc. Todos ellos nos “roban” nuestra atención haciendo que solo atendamos a esa cuestión y nos olvidemos los demás. Para que eso no ocurra propongo practicar una atención múltiple, es decir, si ahora mismo miráis alrededor de la habitación donde os encontráis e intentáis prestar atención a las paredes, la ventana, la puerta, los enchufes… os daréis cuenta que podéis prestar atención a muchas cosas de la habitación a la vez.

Pues igual con la habitación, debéis prestar atención a las cosas que os importan en la vida, cómo vuestra pareja. No siempre podréis dar una atención principal como ahora al ordenador, pero si podéis ser conscientes de que está a vuestro lado y hacerla sentir vuestro apoyo y su necesidad. Es una forma de cultivar la relación de pareja.

Cómo afrontamos nuestro día a día

0159233B En la vida todas las personas encuentran ciertos momentos de insatisfacción e imperfección. Puede que no seamos capaces de cambiar la realidad pero sí podemos cambiar nuestra forma de mirar y afrontarla.

Hay un interesante cuento budista que dice:

“Un joven monje y un monje viejo bajaban del monte a la ventura, y llegando a la orilla de un río encontraron allí a una doncella que se lamentaba de que no podía cruzar el río. El monje viejo le dijo a la doncella:

Yo os llevaré a la espalda hasta la otra orilla- y se cargó la doncella a la espalda y cruzó el río.

El monje joven se sorprendió tanto que se quedó con la boca abierta y unos ojos como platos, pero no se atrevió a preguntar nada. Y así anduvieron otros diez kilómetros y cuando ya no podía aguantar más le preguntó al monje viejo:

-Maestro, ahora que estamos tan lejos de nuestra casa, decidme, ¿cómo habéis podido cargar con esa doncella y cruzar el río?

Y el maestro le respondió, burlón:

-¡Tú has visto cómo la llevaba a cuestas hasta dejarla en la otra orilla y vienes cargando con eso los últimos diez kilómetros sin soltarlo! ”

¿Cuántas cosas llevamos en el día a día que no hemos soltado para seguir adelante? ¿No creéis que necesitamos más formas de pensar, sentir y hacer para disminuir nuestra carga?. Sería interesante  empezar a hacer un listado con todas ellas para luego poderlas mejorar.

Yo en el día de hoy tengo al menos dos para apuntar en la lista.